La emisión de ondas ultrasónicas
está basada en la vibración de un transductor que produce
perturbaciones de dilatación y contracción por la presión
acústica. La presión acústica crea un movimiento
tisular, (dilatación y contracción) cuya amplitud está directamente
relacionada con el nivel de presión. Como la respuesta del
tejido no es perfectamente elástica, se pierde energía
que se convierte en calor.
Ondas de ultrasonidos focalizados
Al usar un transductor de diseño esférico,
la corriente de ultrasonidos se concentra en el punto focal del
transductor, lo que conlleva una concentración máxima
de la presión en ese punto. Como el calentamiento del tejido
está directamente relacionado con el máximo de presión,
se produce la necrosis en el punto focal del transductor.