Esta terapia es una opción terapéutica
que presenta las ventajas de los tratamientos no invasivos:
tratamiento local y preciso en una sesión, repetible
si fuera necesario, bajo índice de complicaciones*
y corto periodo de hospitalización.
Este tratamiento está recomendado para pacientes
que padecen cáncer localizado (etapas T1-T2)
quienes no son candidatos a una prostatectomía
(por su edad, estado general o enfermedades asociadas)
o pacientes que quieren una alternativa a la cirugía.
Además, este tratamiento puede usarse con pacientes
que padecen una recidiva tras someterse a radioterapia
externa (tratamiento “de rescate”).
El tratamiento se lleva
acabo transrectalmente, generalmente bajo anestesia epidural.
Se coloca una sonda en el recto. Esta sonda emite un
haz de ultrasonidos convergente de alta intensidad, en
el punto donde se enfocan los ultrasonidos (punto focal)
la absorción súbita e intensa del haz de
ultrasonidos crea una súbita elevación
de la temperatura (de 85 a 100°C) que destruye las
células localizadas en el área tratada.
La zona tratada y destruida por cada descarga es de
forma oval y mide aproximadamente 22 mm de altura por
2 mm de diámetro. Repitiendo las descargas,
y moviendo el punto focal en cada descarga, es posible
destruir un volumen que incluye el tumor completo.
(*) No disponible en los EE.UU. Se están
llevando a cabo ensayos clínicos.