El Ablatherm es una combinación
de varios componentes:
Una mesa, para que
los pacientes se tumben durante el tratamiento.
Un sistema de imagen
de ultrasonidos, que permite la visualización
de la próstata por el cirujano.
Un cabezal endorectal,
que consiste en una sonda de toma de imágenes
y un transductor para el tratamiento, que emite
los ultrasonidos focalizados. Se colocan estos
dos elementos en un globo de látex rellenado
con líquido refrigerante.
Un ordenador que controla
y dirige las descargas de acuerdo con el plan de
tratamiento establecido por el cirujano.
Hay muchos dispositivos de seguridad que
se conectan al equipo para garantizar la seguridad del paciente
y la efectividad óptima del tratamiento:
Un control continuo de la
posición de la sonda con respecto a las paredes
del recto.
Un detector de los movimientos
del paciente.
Un control constante de
la temperatura del recto.
Un control constante de
la energía liberada al paciente.
Estos sistemas paran las descargas automáticamente
si se detecta una anomalía durante el tratamiento
(desplazamiento de la próstata y/o del paciente durante
el tratamiento) y garantizan la seguridad del mismo.